lunes, 24 de mayo de 2010

Oso

Debido a una pregunta en uno de los comentarios de mis entradas pasadas, he decidido dedicar ésta a Oso ... ale preguntaba "¿quién es Oso?"

Pues bien ... empezaré por contar cómo fue que Oso llegó a nuestra vida (de mis abuelitos y mía), alguien se los regaló, la verdad no recuerdo quién, era un cachorro cuando lo conocí, chiquito y como una bolita negra, patitas gordas y temeroso al principio, ya en confianza todo un juguetón. Él llegó cuando Quercus ya estaba viviendo con mis abues, de hecho Quercus ya era mas un señor que un puber, fue como su padre, por así decirlo, aunque pasando el tiempo Oso se volvió el can dominante.
A pesar de que siempre sentí una conexión más estrecha entre Quercus y yo, la muerte de Oso fue la que más me dolió, creo que por un hecho que adelanté descubrirán.

Oso fue un perro muy leal, muy cariñoso y apegado a los que le rodearon en su vida, algo que a mi no me gustaba ya que nunca supo estar solo, pues desde su llegada siempre estuvo acompañado de Quercus, tras la muerte de Quercus, Oso dejó de comer por una semana, mi abuelito encontró a Quercus en una de las esquinas de la terraza en donde los dos vivían. Las últimas veces en las que visitamos a mis abuelitos, yo bajaba a Oso al patio principal, estando yo cuidaba que no hiciera destrozos en las plantas o que se saliera; él fue un perro totalmente de casa, nunca salió a la calle... Me gustaba bañarlo y él se dejaba, mi hermano y yo pensábamos que sentía que lo acariciaban, porque siempre se quedaba muy quieto y como que lo disfrutaba, lo bañábamos en el patio junto a la pileta.

Un día mi abuelito marcó a casa y nos dio una mala noticia, Oso se había salido por el descuido del carpintero quien acostumbra a dejar la puerta de la cochera abierta ... mi abuelito salió a buscarlo y no lo encontró, así pasó como un mes ... resultó que mi mamá decidió ir un fin de semana a visitar a mis abues, y dos días antes de irnos mi abuelito nos dijo que Oso había regresado, mi abuelito lo encontró en la banqueta de la casa caminando, y al ver a mi abuelito, le empezó a chillar, llegó muy flaco y con mordidas en las orejas, así que mi abuelito lo metió a la casa, lo llevó a su terraza y le dio de comer. Me puse muy feliz, por fin Oso estaba en casa, donde pertenecía.

Cada que iba a verlo tenía que subir las escaleras hacia la terraza, estas escaleras dan hacia una puertecita desde donde Oso se asomaba, así fuera yo en el tercer escalón, él me oía, me olía, se asomaba y me recibía ... Llegó el Sábado esperado y tomamos la carretera hacia nuestro reencuentro, puede sonarle tonto a algunos, pero la verdad yo iba pensando solo en verle, imaginaba y recreaba en mi mente el momento en el que yo subiera a verlo, me ponía feliz saber que él estaría feliz de verme, como siempre lo hizo, y es que así son los perros, no les da miedo ni pena demostrar sus sentimientos.


Al fin llegamos a casa de mis abues, entré corriendo a saludarlo y me dijo que subiera a ver al perro, que hacía poco le acaba de dar de comer, eran como las 11am ... ni siquiera subí a dejar mis cosas al cuarto, solo quería verlo, y verlo feliz, porque sé que él me quería mucho ... pise el primer escalón, pero no escuché nada, llegué al tercer escalón y nada, lo llamé y nunca escuché que se asomara por la puerta, seguí subiendo, pero lentamente, yo tenía miedo ... llegué al pasillito antes de la puerta y lo llamaba por su nombre, pero él no venía, al llegar a la puerta me asomé y lo ve recostado, le hablé y él ni siquiera se movió, entré con miedo, sabía qué había pasado ... me acerqué a él, me agaché a acariciarlo, ya estaba muerto, y no pude despedirme de él. Estaba en el mismo lugar donde mi abuelito había encontrado a Quercus.

3 comentarios:

Ana Caro dijo...

Ayyy Itzelita, estoy llorando como Magdalena!!!!. Esta historia es muy linda y a la vez triste. Los perros son los mejores amigos que alguien pueda tener. Definitivamente Oso vivió una buena vida, tuvo suerte de tener un hogar amoroso.

sonaja_del_Mar dijo...

Yo tmb estoy lagrimeando!!, es muy triste, pero Oso estuvo justo donde tenía que estar, en su casa y con su familia!!! Ojala hubieras llegado a despedirte, pero pienso Oso sabía que estabas en camino, y por eso pudo dejarse ir!!

Pleia dijo...

Wow, que historia...
Es admirable este amor que se le puede llegar a tener a un perrito, y ellos hacia ti. änimo, tal vez un día cuando sea el momento el baje por ti.
Un beso !

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